S.M. Gabriela Benavides Ruiz
- Revista Monarca
- hace 4 días
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Actualizado: hace 14 minutos
Reina del 66° Concurso Nacional y 16° Mundial de Marinera

Un reinado construido desde la historia personal, la sensibilidad y el compromiso cultural
Hay reinados que se recuerdan por una corona. Otros, por la manera en que logran quedarse en la memoria colectiva.
S.M. Gabriela Benavides Ruiz pertenece a estos últimos.
A sus 24 años, la trujillana asume el título de Reina del 66° Concurso Nacional y 16° Mundial de Marinera organizado por el Club Libertad con una serenidad que nace de su historia personal y una convicción forjada con el tiempo. Profesional en Administración y Marketing, Gabriela representa a una mujer preparada, sensible y consciente del valor simbólico que hoy le toca encarnar en uno de los escenarios más representativos de la marinera.
Su vínculo con este baile ha sido natural y constante. La marinera estuvo presente desde siempre, no como obligación ni como acto ceremonial, sino como parte de la vida cotidiana: en reuniones familiares, celebraciones y momentos donde la música se vuelve recuerdo. Creció escuchándola y sintiéndola como un lenguaje propio, capaz de transmitir emoción, pertenencia y una profunda identidad cultural.
En ese recorrido, su padre y sus dos hermanas han sido pilares fundamentales. Su acompañamiento permanente y su apoyo silencioso le dieron la fortaleza necesaria para creer en sí misma y avanzar incluso cuando el camino se volvió exigente. Esa base familiar explica la firmeza y sensibilidad con las que hoy asume su rol, con equilibrio y respeto.

Para Gabriela, la corona no es un fin, sino una responsabilidad. Entiende su reinado como una oportunidad para acercar la marinera a más personas, hacerla cercana, viva y auténtica. Durante esta etapa, su presencia se ha caracterizado por la calidez, el respeto y la conexión sincera con el público. No busca imponerse, sino representar con dignidad y coherencia.
S.M. Gabriela Benavides Ruiz inicia este periodo con gratitud y compromiso, consciente de que su papel trasciende la pista. Su historia no se mide solo en títulos, sino en el mensaje que deja: la tradición se sostiene cuando se vive con honestidad, sensibilidad y conexión humana que permanece en el tiempo.










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